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Quiero desearte un buen día



¡Buenos días! Recibe hoy muchas bendiciones de Dios, que su luz te guíe y que te cuide a donde quiera que vayas, que te ayude a llegar bien a casa. Recuerda que te quiero y que te estimo, que siempre puedes contar conmigo”.



“Buenos días, amiga. Tal vez ayer no fue un buen día pero no dejes que el recuerdo del ayer influya en el día de hoy. Hoy decide ser feliz, cree firmemente que las cosas van a salir mejor, créelo de corazón. Ten un gran día”.








“Quiero desearte un buen día, esperando que despiertes con alegría, con optimismo y con la ilusión de que este día será mejor. Cree en Dios, cree en los caminos que tiene preparados para ti y haz que este día valga la pena ser vivido”.



“Buenos días, dormilón. Despierta y lee este mensaje, te deseo lo mejor hoy, mañana y siempre. Que cumplas con todo lo que tienes planeado y que sea un día divertido para ti.





“Buenos días. Aunque el día de hoy esté sombrío, el sol no tardará en salir. Recuerda esto cuando tengas problemas, por más feas que las cosas se vean, el sol siempre brillará al final. Te quiero y espero que tengas un grandioso día”.



ORACIÓN PARA CADA DEDO

UNA ORACIÓN EN CADA DEDO



1.El pulgar es el más cercano a ti. 

Así que empieza orando por quienes están más cerca de ti. Son las personas más fáciles de recordar. Orar por nuestros seres queridos es "una dulce obligación"

2.El siguiente dedo es el indice. 

Ora por quienes enseñan, instruyen y sanan. Esto incluye a los maestros, profesores, médicos y sacerdotes. Ellos necesitan apoyo y sabiduría para indicar la dirección correcta a los demás. Tenlos siempre presentes en tus oraciones.





3. El siguiente dedo es el más alto. 

Nos recuerda a nuestros líderes. Ora por el presidente, los congresistas, los empresarios, y los gerentes. Estas personas dirigen los destinos de nuestra patria y guían a la opinión pública.. Necesitan la guía de Dios.

4.El cuarto dedo es nuestro dedo anular. 

Aunque a muchos les sorprenda, es nuestro dedo más débil, como te lo puede decir cualquier profesor de piano. Debe recordarnos orar por los más débiles, con muchos problemas o postrados por las enfermedades. Necesitan tus oraciones de día y de noche. Nunca será demasiado lo que ores por ellos. También debe invitarnos a orar por los matrimonios.





5.Y por último está nuestro dedo meñique, 

el más pequeño de todos los dedos, que es como debemos vernos ante Dios y los demás. Como dice la Biblia "los últimos serán los primeros". Tu meñique debe recordarte orar por ti. 


Cuando ya hayas orado por los otros cuatro grupos verás tus propias necesidades en la perspectiva correcta, y podrás orar mejor por las tuyas.




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